Alteración motora caracterizada por aumento de la resistencia pasiva muscular al estiramiento seguido por incremento del tono muscular, dependiendo este incremento de la velocidad del estiramiento. Se acompaña de hiperreflexia y un grado variable de debilidad muscular (1).
Las extremidades paréticas asociadas
a espasticidad están en riesgo de desarrollar contracturas.
Las contracturas musculares restringen
el arco de movilidad articular y pueden desencadenar dolor.
La limitación del arco de movilidad
articular y el dolor son en sí mismos, discapacitantes y, además,
restringen el potencial de recuperación funcional del paciente.
La limitación del arco de movilidad puede condicionar alteración de la higiene cutánea y, como consecuencia, lesiones de la piel y faneras
(2).
La espasticidad, por otra parte, ha
de ser tratada solamente si determina síntomas significativos, en cuanto
a limitación articular, dolor o higiene o si interfiere en la recuperación
de la función (3).
¿LA ESPASTICIDAD INTERFIERE
EN LA FUNCION? ¿ DA LUGAR A CONTRACTURAS?
OBJETIVOS:
Adaptado de Mayer NH, Simpson DM. Spasticity.
Etiology, Evaluation, Management and the role of Botulinum Toxin.
We Move. 2002
NO ES NECESARIO TRATAR LA ESPASTICIDAD
TERAPIAS:
NO
SI
PACIENTE CON ESPASTICIDAD
En el paciente que ha sufrido ictus
y presente espasticidad, se puede plantear si esta
Si es que no, no es necesario tratar
la espasticidad.
En caso afirmativo, los objetivos terapéuticos
serán:
En cuanto a la valoración del evaluador
profesional:
En cuanto a la valoración del paciente o cuidador:
Los que estime/n para una mejor atención del paciente.
(4, 5).
Terapias utilizadas para lograr los
objetivos, que analizaremos desde el punto de vista de la evidencia
científica:
Niveles de evidencia de las terapias:
Recomendación C:
La espasticidad y contracturas se deben
tratar mediante posicionamiento antiespástico, ejercicios de estiramiento
y mantenimiento o recuperación de arco de movilidad articular (2).
Nivel de evidencia:
III
Las distintas técnicas fisioterápicas
utilizadas para mejorar la movilidad articular, fortalecimiento muscular,
postura o las técnicas de facilitación propioceptiva aplicadas todas
ellas tras la inyección de toxina botulínica, no han sido suficientemente
estudiadas, aunque diversos autores las recomiendan (6, 7). No se ha
logrado demostrar que la técnica de Bobath, que es la más difundida,
y como tratamiento del paciente espástico, sea superior a otras técnicas
o tenga un nivel de evidencia superior al de este grupo (8). No se dispone
de información fiable que compare distintos tipos de terapia física,
asociados o no a medicación antiespástica (2).
Recomendación:
Buena práctica, recomendada por grupo
de expertos.
Nivel de evidencia:
VII.
Recomendación C:
Para prevenir y/o corregir limitaciones
y/o deformidades articulares por contracturas, así como para compensar
la paresia, se recomienda la aplicación de ortesis.
Nivel de evidencia:
III
(2, 9).
Recomendación B:
La eficacia de estos fármacos como
tratamiento de la espasticidad postictal de miembro superior se ha mostrado
discutible, no habiendo modificación de resultados de escalas de movilidad
funcional. Por otra parte, presentan efectos secundarios con frecuencia,
lo que limita su utilidad (10). La tizanidina es la mejor tolerada
de las tres. Se debe usar específicamente en pacientes en situación
de cronicidad postictal (2).
Nivel de evidencia:
I, IIa, III, VI.
(6).
Recomendación B:
La neurolisis química por via percutánea
mantiene su vigencia únicamente en nervios motores de miembro superior.
Su aplicación en nervios mixtos conlleva la pérdida de sensibilidad,
lo cual se debe evitar. A tener en cuenta que sus efectos son irreversibles
(2, 6).
Nivel de evidencia:
I, III, VI.
5.
Bloqueo neuromuscular mediante inyección intramuscular de toxina botulínica
Recomendación A:
Mejoría en cuanto a la reducción de la espasticidad, aumento del balance articular y de la función en miembro superior e inferior (5, 6, 11, 12). Reducción de necesidad de ayuda técnica para caminar (11),
así como en la carga de los cuidadores
(13). La eficacia de la toxina botulínica aumenta si se combina con
electroestimulación (3).
Nivel de evidencia:
I, IIa, IIb, III, VI y VII. (2, 6).
Beneficios derivados de la inyección
con toxina:
(2, 6, 7, 14).
Cuestiones que se derivan de las características
de la toxina y de la infiltración:
(7).
Criterios de actuación pendientes
de optimizar:
(6, 14, 15)
Se han descrito como reacciones adversas:
dolor, disfagia, anormalidad de la marcha, debilidad, edema, parestesia,
incremento de hipertonia, cefalea, somnolencia, mareo, faringitis (4,
12).
6.Baclofen intratecal
Recomendación B:
Su aplicación es de interés en la
espasticidad severa de miembro superior que condiciona dolor, higiene
cutánea deficiente o limitación funcional importante (2).
Nivel de evidencia:
I, II a.
(2, 6).
7. Cirugía
Recomendación I:
El procedimiento más habitual es la
rizotomia dorsal selectiva.
Nivel de evidencia:
III
(2).
Instrumentos de medida recomendados
en la valoración del ictus, cuando se desarrolla espasticidad:
1. Medidas generales de discapacidad/AVD:
Functional Independence Measure (FIM)
Indice de Barthel
(2, 6)
| Tipo | Nombre y fuente | Tiempo de aplicación | Aspectos positivos | Debilidad de la prueba |
| Medida de discapacidad/AVD | Functional Independence Measure (FIM)
(16) |
40 minutos | Ampliamente utilizada en el ictus. Mide movilidad, AVD, nivel cognitivo y comunicación | Efecto “techo“ y “suelo” |
| Indice de Barthel
(17) |
5-10 minutos | Ampliamente utilizada en el ictus. Excelente validez y fiabilidad | Baja sensibilidad en los casos de elevado nivel de función |
2. Escalas específicas de valoración
de deficiencia motora:
Fugl Meyer
Motor Assessment Scale
Motricity Index
(2, 6)
| Tipo | Nombre y fuente | Tiempo de aplicación | Aspectos positivos | Debilidad de la prueba |
| Valoración de función motora | Fugl-Meyer
(18, 19) |
30-40 minutos | Ampliamente utilizada. Validez y fiabilidad en la valoración de la función sensorial y motora y en el equilibrio | Varios autores la consideran compleja y requiere mucho tiempo de aplicación |
| Motor Assessment Scale
(20) |
15 minutos | Buena y breve valoración del movimiento | Fiabilidad solo en pacientes estables. No valorada la sensibilidad | |
| Motricity Index
(21) |
5 minutos | Valoración breve de la función motora de extremidades y tronco | No valorada la sensibilidad |
3. Escala de valoración de la función
motora (discapacidad):
Rivermead Motor Assessment
(2, 6)
| Tipo | Nombre y fuente | Tiempo de aplicación | Aspectos positivos | Debilidad de la prueba |
| Valoración de la movilidad | Rivermead Motor Assessment
(19, 22) |
5 minutos | Tiene validez, fiabilidad y es breve | No valorada la sensibilidad |
4. Escalas específicas de AVD instrumentadas:
Frenchay Activities Index
(2)
| Tipo | Nombre y fuente | Tiempo de aplicación | Aspectos positivos | Debilidad de la prueba |
| Medida de AVD instrumentadas | Frenchay Activities Index
(23) |
10-15 minutos | Se ha desarrollado específicamente para pacientes con ictus. Valora una amplia serie de actividades | No se ha comprobado la sensibilidad y fiabilidad intraobservador; la sensibilidad probablemente sea limitada |
5. Escalas generales de medición
de calidad de vida:
SF36
Sickness Impact Profile
(2)
| Tipo | Nombre y fuente | Tiempo de aplicación | Aspectos positivos | Debilidad de la prueba |
| Medida de estado de salud/calidad de vida | Medical Outcomes Study 36 Items Short-Form
Health Survey
(24) |
10-15 minutos | Escala genérica del estado de salud. Breve, puede ser autoaplicada o por teléfono o entrevista | Posible efecto “suelo”en pacientes graves. Requiere ser aplicada junto con escala de AVD en pacientes con ictus |
| Sickness Impact Profile
(25) |
20-30 minutos | Comprensible y bien evaluada | Tiempo de aplicación largo. Evalúa comportamiento más que percepción de salud |
Problemas relacionados con la metodología
de los estudios:
Conclusiones:
De las distintas terapias presentadas, la que tiene recomendación A es la toxina botulínica.
Los otros fármacos descritos, tanto por vía oral – baclofen, dantrolene sódico, tizanidina -, como intratecal – baclofen -, tienen una recomendación B. Pueden administrarse conjuntamente con toxina.
Los estudios sobre evidencia científica en fisioterapia y ortesis como tratamiento de la espasticidad postictal muestran nivel de recomendación C.
La cirugía es la terapia con nivel de recomendación más bajo (I).
1. Adams RD et al. Principles of Neurology, 6th ed, New York: McGraw-Hill; 1997. p54.
2. Va/DoD Clinical Practice Guideline for the management of Stroke Rehabilitation in the Primary Care Setting. Department of Veterans Affairs, Department of Defense. The Management of Stroke Rehabilitation Working Group. 2003, p. 41-3.
3. Ictus, Guia de pràctica clínica. 1ª ed. Barcelona: Agència d’Avaluació de Tecnología i Recerca Mediques; 2005. p. 72.
4. Mayer NH, Simpson DM. Spasticity. Etiology, Evaluation, Management and the role of Botulinum Toxin. We Move. 2002. p. 158.
5. Cormack J, Powers CM. Is there evidence
that botulinum toxin injections are more effective than phenol injections
in relieving poststroke reflex activity during plantar flexion, thereby
increasing ankle range of motion and improving gait function?
Phys Ther. 2004 Jan; 84(1):76-84.
6. Yelnik AP. Spasticité du membre supérieure après AVC, traitements pharmacologiques. Revue. Ann Readapt Med Phys. 2004. Oct;47(8):575-89.
7. Moore AP, Botulinum toxin A (BoNT-A) for spasticity in adults. What is the evidence? Eur J Neurol. 2002 May;9 Suppl 1:42-7.
8.Florez Garcia MT. Intervenciones para mejorar la función motora en el paciente con ictus. Rehabilitación (Madr) 2000; 34 (6):423-37.
9. Conejero Casares JA. Prescripción de ortesis y otro material de adaptación en pacientes con hemiparesia. Rehabilitación (Madr) 2000; 34 (6):438-46.
10.Montané, E, Vallano A, Laporte JR. Oral antispastic drugs in nonprogressive neurologic diseases. Neurology. 2004 Oct 26;63(8):1357-63.
11. Pittock S et al. A double-blind randomised placebo-control evaluation of three dose of botuline toxin type A (Dysport) in the treatment of spastic equinovarus deformity after stroke. Cerebrovasc Dis 2003; 15 (4):289-300.
12. Brashear et al. Intramuscular injection of botulinum toxin for the treatment of wrist and finger spasticity after a stroke . N Engl J Med 2002; 347(6): 395-400.
13. Bhakta BB, Cozens JA, Chamberlain MA, Bamford JM. Impact of botulinum toxin type A on disability and care burden due to arm spasticity after stroke: a randomized double blind placebo controlled trial. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2000; 69: 217-21.
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15. The We Move Spasticity Study Group. Dosing, Administration and a Treatment Algorithm for Use of Botulinum Toxin Type A for Adult-Onset Muscle Overactivity in Patients with an Upper Motoneuron Lesion. En: Mayer NH, Simpson DM. Spasticity. Etiology, Evaluation, Management and the role of Botulinum Toxin. We Move. 2002. p. 154-65.
16. Mahoney FI, Barthel DW. Functional evaluation: the Barthel Index. Maryland State Med J 1965; 14: 61-5.
17. Guide for the uniform data set for medical rehabilitation (Adult FIM), versión 4.0 Buffalo, NY 14214: State University of New York at Búfalo; 1993.
18. Fugl-Meyer AR, Jaasko L, Leyman I, Olsson S, Steglind S.The post stroke hemiplegic patient. A method for evaluation of physical performance. Scand J Rehábil Med 1975; 7: 13-31.
19. Sánchez Blanco I, Valverde Carrillo MD. Valoración de la deficiencia motora en el paciente hemipléjico. Rehabiitacion (Madr) 1994; 28 (6): 389-98.
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21. Collin C Wade D. Assessing motor impairment after stroke: a pilot reliability study. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1990 Jul; 53 (7): 576-9.
22. Collen FM, Wade DT, Robb JF, Bradshaw CM. The Rivermead Mobility Index: a further development of the Rivermead Motor Assessment. Int Disabil Stud 1991; 13. 50-4.
23. Holbrook M, Skilbeck CE. An Activities Index for use with stroke patients. Age ageing 1983 May; 12 (2):166-70.
24. Were JE, Sherbourne CD. The MOS 36-Item short-form health survey (SF 36): I. Conceptual framework and item selection. Med Care 1992 Jun; 30 (6): 473-83.
25. Bergner M, Bobbitt RA, Carter WB,
et al. The Sickness Impact Profile: development and final revisión
of a health status measure. Med Care 1981; 19: 787-805.
Requena, 31 de marzo de 2006
XV Jornadas de la Sociedad Valenciana
de Medicina Física y Rehabilitación.
Ponencia Actualización y evidencia científica en el tratamiento rehabilitador del paciente con ictus.